viernes, 27 de febrero de 2015

Confabulatores nocturnae


Hay presión
en situaciones que se avecinan, las sucesiones
de actos premeditados,
la estela que deja una llaga en el óceano
atravesado
por viajeros, antepasados.

La herencia,
unas palabras
unas gotas de sangre
el reflejo de los ojos que vieron salir al sol por primera
vez en la historia.

Muerte,
una visión pueril todavía
que abarca el conocimiento
de algo desconocido
por todos, ni siquiera los que han regresado
saben de aquello
que nos amenaza en el sueño.

A dónde va todo
el amor
el amor a dónde va
cuando termina,
siento que me falta hacer crecer mi horizonte
para hablar de la palabra
quizá cambiar de lugar
caminar más lejos o más cerca
la relatividad
estará allí aunque lo ignore.


Estabas sentada
frente a la vida
intentando desaparecer
en ella observando
la nítidez de ese palpitar de la tarde
'amanece en otro lugar' quizá
dijiste, sentiste la nostalgia en forma de vacío
distancia: algo te hace falta a ti, que me hace falta a mi también'
una postal dónde observas todo lo que está fuera de ti
buenas noticias, la playa, la noche, Navidad y vino de caja
los recuerdos ya no son necesarios
hay otras maneras de vivir
más concretas que los sueños,
a lo lejos la tormenta desemboca
amenaza el verano, y tu estás sola de nuevo.


Ride the light



We drank all the water
nothing left sir
even tears
to mourn
sun
open wounds on our forehead
the lord 
will provide
that glow
does bleed to earth

Ya son las diez y estoy aquí sentada frente al computador pensando que puedo escribir, de qué puedo contar cosas que sucedieron, quizá mentir como siempre a un lector que no existe ahora, me leo y me escribo, no quiero ser redundante, pero esque si forzamos la palabra, esta se hace demasiado difícil de encontrar, millones y millones que existen representan, mi anhelo, mi deseo, de alcanzar un poco más de lo que hay, decir el nombre de Dios, o al menos escucharlo, el tren de la consciencia, del pensamiento hacia dónde me llevará. 

Caigo en cuenta, no necesito nada más que lo que me fue dado, mi lenguaje, mis palabras, las que elijo humildemente, y otras que guardo como tesoros, tu nombre, por ejemplo. Son tiempos dificiles para los idealistas, los soñadores, no gano nada con quejarme, pero aquí estoy, intentando proyectar en un código la clave entera de una parte de mi vida, quién leerá esto, me debe de importar, mi oficio es un compromiso conmigo, componer, crear, levantar a Babel desde las ruinas. 

Que ruido, que desesperación, a veces anhelo el silencio, adentro de mi, pensar solo pensar sintiendo, ni siquiera rozar los contornos, solo fundirme con la sustancia. Intento no escribir igual que a quienes leo, mis 'maestros' desde los locos que predican en la calle frases 'sin sentido' hasta los genios del nuevo occidente. Quiero encontrar mi propio estilo, honrar cada palabra y darle su lugar en el macrocosmos de naderías que escribiré.



De qué podemos hablar esta noche,
pensar

decir
ya no hay nada más
vacío
vacío
vacío,
oscilando de un lado
a otro
la caída
es
insoportable
pero
resulta
una
opción
difícil
de
rechazar.



Despierto
en
tus ojos
una
rosa
es perfectible
ante
la mirada
de lo eterno


De todos los seres humanos,
sólo reconocemos la existenciade aquellos a los que amamos.”SIMONE WEIL


...even a small cough,
even a small love...”ANNE SEXTON


Que día
lo único
que quiero
es dormir
y soñar contigo
descansar con tu repiración en mis oídos


*
Te sientes solo a tu lado
(pero aún te sientes)
*
Estoy parada a la orilla de un precipicio
y la vida con su espada
me lastima la espalda.
*
Con el índice en la sien
pienso en un tiro de gracia
que haga volar todos los pájaros
en mi cabello,
emigrar hacia
el sur
o hacia la nada.
*
Todo es posible,
pienso, cuando levanto la mirada
y veo a las estrellas
reflejar mis ojos
allá arriba.
*
Las casas, las cosas, son monumentos
al aisalmiento
a la reclusión
y el conformismo
un segundo cuerpo
que habitamos
párasitos de nuestro destino.
*

Con esta lluvia,
mi amor
me dan ganas
de hacer
el amor
todas las veces del mundo.
Soy tan oportuna
como lo desees
podría abandonarte
si me lo ordenas.
Voy a retar al destino
a provocar el infierno
y dejar
todo lo vivo
en cenizas,
voy a rechazar el cielo
por una noche más
al lado tuyo.
*
Todos los corazones
tienen salida al mar.
*
Y descubro aquello que no es mío cuando ya se ha ido,
cualquier otro
podría ser tú,
pero no tú,
ese que te hago ser.
Cualquier otra
podría ser yo.
*
Alguna vez
experimenté
un viaje desde mi hacia ti
Santa Teresa
en mis ojos
(Ahora comprendo por qué las santas
siempre miran hacia el cielo)
*
Cuánto dura
una hoja
en caer,
se resiste
a dejar iniciar
el otoño.
*
La casa está rota, no tiene tejado, las puertas (tan fáciles) se hicieron añicos, tantas sombras, extraños, no sé si sigo adentro, ni un alma puede, no cabe siquiera,
cuantos candelabros encendidos faltan para advertir al viajero de que no es buena posada, ni posadera.



Nightmare

confabulatores nocturni


Las luces son más densas cuando apenas abres los ojos a media noche después de despertar, o de no dormir más en un lugar no muy lejano del infierno. La ciudad se vuelve el altar inexorable de los cuerpos medio vivos, medio muertos, que buscan rozar el límite de su existencia hacia cualquiera de las dos partes que los componen. Allá adentro de las habitaciones descansan las almas de los amantes, de los beatos, de las putas, de los inocentes, respiran despacio, hundidos en otra realidad quizá más interesantes que el cotidiano ir y venir matutino de la casa al trabajo, del trabajo a la tumba.

Son las doce de la noche y el predicador loco sigue gritando afuera de la iglesia: “los hijos de la calle no tenemos alma, la salvación no está dentro de una cruz o de un edificio, para poder mirar a los ojos a el Dios de los malditos debemos renunciar a nuestro cuerpo, las heces son parte de nosotros, la mierda es de lo que estamos hechos, comemos mierda, nos inyectamos mierda, yo pude mirar a el otro dios a los ojos y lo único que hizo fue voltear la mirada y escupirme encima del hombro, se rió de mi con desprecio, mató la esperanza en mi, mató lo que quedaba de humano en mi, todo era una broma, somos la carcajada de la hiena que adoramos, que se alimenta de hipocresía, del dios falso, del dios dinero, del dios del sexo, del dios del fuego”.

Las sombras pasaban de largo su camino a la perdición, apenas rozaban su figura, pocas se detenían a escupirlo. “Estamos perdidos, Jesucristo es el único hombre que renunció a su origen, que se salvó por medio de los pecados de los demás, venimos a la tierra a pecar para alimentar una deuda de hace millones de años, somos monedas, nuestro destino es desaparecer y multiplicarnos en el bolsillo de la eternidad”, gritaba con lagrimas en los ojos, siente que le pesa algo dentro, todo el dolor del mundo, su corazón se detiene mientras se estrella en el piso, a lo lejos escucha caer una moneda en la acera.

Enfrente una joven lo observa desde la ventana arrojando el resto de cigarro hacia la calle:“loco”, dice mientras se limpia las lágrimas de lo ojos verdes, irritados por el humo acumulado de la habitación: cansancio. Su turno empieza en unos minutos y tiene que vestirse de nuevo para su espectáculo, le da asco sentir su cuerpo, no estaba dentro ya desde hace años. Arrastrando los pies entra a la regadera y abre el agua caliente hasta el tope para bañarse de nuevo, se enjuaga el cabello, siente resbalar la pastilla de jabón entre sus piernas, se frota, se limpia, pero siente que no es suficiente, está cansada, pero hay que pagar la renta, están a punto de cortar el gas y su hermano está en el hospital desde hace días.

Desearía que él también hubiera muerto junto con su madre, ahora no tendría que hacer uso de su único privilegio para ganarse la vida que conlleva todo eso que es no ser hombre, pero ella no era tarada como su hermano. Pudo haberse quedado en la ensambladora, pero desde los catorce el agujero que le hicieron en el alma y en su cuerpo facilitó que ya no le importara tanto los medios, si al final todo terminaba en el dinero.

Para conseguir el trabajo lo hizo, para ascender de puesto lo hizo, por qué mejor dejarse de rodeos y de lamentos e ir directo al grano en donde podía ganar el doble. 'Entonces no soy tan idiota', pensaba mientras se subía las medias.

Ni siquiera sabía que era un cliché su vida, una historia que muchas veces se ha contado en medio de los vestidores, entre otros jovenes semidesnudos que no tuvieron el privilegio de no ser hombres, compañeros de trabajo, cuerpos delgados, muslos apretados escondiendo esa extensión inservible de su cuerpo. Su cuerpo, tan deseado por esos cientos de ojos que capturaban como cámaras sus movimientos, quién podría ser el afotunado, “cuánto vale el deseo”, pensaba mientras se desabrochaba el brassiere que se acababa de poner hace veinte minutos.

 Bajar despacio, subir rápido, gritar costaba más, sin morder, sin arañar, sin sentir. Cuando estaban encima de ella su mente estaba en otro lado, desde aquella primera vez quizá por eso sentía que su cuerpo ya no le pertenecía, un traje sobre el que vaciaban perfume y lubricante todas las noches, eso era su cuerpo, otro par de medias.