miércoles, 8 de noviembre de 2017

Arte y realidad en la publicidad

En la ficción se refugian los instantes más profundos en la historia de los seres humanos, dónde lo único que encuentran parecido a su destino último, a su fin, es el amor, ese pulso que salva o condena al destino más que a la mera descición de vivir, hacia dónde vamos, a dónde pertenecemos, nos subyugamos por amor:

" … lo esencial de la afirmación de que incluso si llegara a tener todo el conocimiento, sin amor no sería nada, no es meramente que con amor, sea algo. Con amor, también soy nada, si así puede decirse, una nada humildemente consciente de sí, una nada que se enriquece por paradoja por el conocimiento mismo de su carencia. Sólo un ser menesteroso, vulnerable es capaz de amor: el misterio final del amor es así que la falta de completitud  es en cierto sentido más alta que la completitud. Por un lado, sólo un ser imperfecto, menesteroso, ama: amamos porque no sabemos todo."





Slavoj Zizek. El frágil absoluto. Editorial Pre-textos, nro. 579, pág. 190 y 191

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