martes, 14 de noviembre de 2017

Ming Di, la poesía "write right, not for name, not for fame"




El libro de las siete vidas

Estoy demasiado cerca del sol, y dicen que me volveré ciega.
Entonces aparezco en varias películas como hombre viejo
de interminables cabellos y barba canosos, ojos como hundidos, diciendo [profecías:
Hoy nace Apolo y mañana el Sol

será declarado piedra. También aparezco en muchos poemas,
en ocasiones glamorosa, casi siempre peor que bruja—
hoy envejecen mis senos y mañana se han de arrugar.
Entonces pongo una sonrisa firme recorriendo el camino en una falda
[como saco de papa.

Sólo me ve Virginia Woolf, ella ve el yo que codifica las palabras,
el yo que ama sin más, plenamente, creyendo de buena gana en el amor
y puede escribir como debe ser, ni por nombre ni por fama, la que sólo [escribe como debe ser,

y puede cambiar de un día para otro… Oh, no, no, no, no otra vez,
¡tan lindo es quedarse en esta vida! Zeus me dio siete vidas,
pero nada es mejor que ésta, la vida de tigre o lobo.
Temo al sueño, temo despertarme con un rostro viejo llevando la mueca
de T. S. Eliot, empolvado mi cuerpo con la ceniza de su cigarro.





Una habitación propia

Este invierno hace frío, ella pinta una habitación y ahí se esconde.
Pinta dentro un escritorio, una cama, un guardarropa.
Pinta ahí todo lo que necesita.
Pinta una pared, la borra, la vuelve a pintar y a borrar de nuevo—
Una pared llega a crecer por sí sola. Dentro de esa pared
ella pinta hierbas, flores y pájaros.
Pinta primavera y verano.
Pinta montañas y océanos —llegan las olas revoloteando
en una espiral en la que ella queda enredada.

Me veo a mí misma luchando en esta habitación.
A ella le pido que pinte una ventana—
una ventana que lleve a un cielo.



Luna de porcelana

Antes del alba, las mujeres del pueblo se juntan alrededor del pozo
lavando trastes, ropa y blancos, y se apuran de vuelta a casa
para cocinar antes del amanecer. Ella lleva un balde de agua

lejos de la muchedumbre para lavar ahí una pila de trastes—
una vajilla de porcelana fina
que heredó de su madre. Diario lava un plato de más
hasta la luna llena, y luego uno de menos hasta la luna nueva…

Así cuenta los días, esperando que él venga de nuevo.
Cada noche revive ese momento como si se repitiera una película.
«¿Te gusta eso, cariño?» El cuerpo de él encima del suyo, ella abajo,

quieta, como si el hecho de abrir la boca la pudiera sacar del sueño.
«Hoy se casa Da Guo», susurran alrededor del pozo.
Sus trastes de porcelana caen salpicando en el arroyo, como piezas de [dominó

rompiéndose uno con otro, uno tras otro. Ella no los recoge,
sino que se apura a regresar a casa con las sábanas que no ha lavado.
Mañana no será demasiado tarde. Se cambia de ropa, se peina,

toma una canasta y sale caminando. El tiempo de pronto se torna claro,
la milpa a orillas del camino ahora es más alta que ella. Quiere apurarse
[para llegar a la boda,
mirarlo besar a la novia con sus propios ojos no de celos, para luego ir
[a casa,
y escuchar los lamentos de la vajilla haciéndose añicos.

Versiones del inglés de Françoise Roy



The Book of Seven Lives

I’m too close to the sun, and they say I’ll go blind. / So I appear in many movies as an old man, / endless gray hair and beard, eyes like hollows, mouthing prophesies: / Apollo is born today, tomorrow a stone // will be declared the Sun. I also appear in many poems, / occasionally glamorous, mostly worse than a witch— / today my breasts age, tomorrow my breasts wrinkle. / So I put on a firm smile and walk the road in a bucket skirt. // Only Virginia Woolf sees me, the me that codes words, / the me that loves straight, wholly, readily believing in love, / and can write right, not for name, not for fame, just write right, // and can change overnight.... Oh, no, no, no, not again, / so wonderful to stay in this life! Zeus gave me seven lives, / but nothing is better than this life, this life of tiger or wolf. / I fear sleep, fear waking up with an old face wearing /     T. S. Eliot’s grimace, my body dusted with his cigarette ash.

 Para escuchar!

A Room of Her Own

Winter is cold, she paints a room and hides inside. / She paints a desk, a bed, and a wardrobe. / She paints everything she needs. / She paints a wall, erases, paints again and erases again— / A wall grows by itself. Within the wall / she paints grass, flowers, and birds. / She paints spring and summer. / She paints mountains and oceans— waves come swirling / like a wreath entangling her. // I see myself in that room struggling. / I ask her to paint a window— / a window that leads to a sky.

China Moon

Before dawn, women from the village gather around the well / washing dishes, clothes, and bedding, then hurry home / to cook before the sun rises. She carries a bucket of water // away from the crowd, to wash a stack of plates— fine china / inherited from her mother. She washes an extra plate / each day till the full moon, and then one less until a new moon... // She counts days this way, waiting for him to come again. / Each night she recalls that moment as if replaying a movie. / «You like this, Baby?» His body above hers, she’s below, // quiet, as if opening her mouth would wake her from the dream. / «Da Guo is getting married today,» they whisper by the well. / Her china plates splash to the stream, fall like dominoes // breaking each other one after another. She doesn’t pick them up, / but hurries home with the bedding she hasn’t washed. / Tomorrow won’t be too late. She changes clothes, combs her hair, // grabs a basket, then walks out. Time suddenly becomes clear, / the roadside corn is taller than her now. She wants to rush to the wedding, / watch him kiss the bride with her own eyes of no jealousy, then go home, / listen to the cries of china breaking into pieces.


Ming Di is a poet, translator and editor, born in China, currently living in USA, author of six collections of poetry in Chinese. Some of her poems have been translated into other languages: River Merchant’s Wife (Marick Press, USA, 2012), Luna fracturada (Valparaíso, Spain, 2014), Histoire de famille (Transignum, France, 2015) and Livre de sept vies (Recours au Poème éditeurs/France, 2015).
Ming Di went to Boston College and Boston University for graduate studies in linguistics before settling in California. She has translated four books of poetry/poetry criticism into Chinese and co-translated four volumes of poetry from Chinese into English, including The Book of Cranes (Vagabond Press 2015) and Empty Chairs (Graywolf Press 2015). She edited and co-translated New Cathay: Contemporary Chinese Poetry (Tupelo Press, co-published by the Poetry Foundation, 2013); received Henry Luce Foundation fellowships in 2013 and 2014; served as one of the four final judges of the national Poetry Out Loud in 2014; and co-curated China Focus at Poesiefestival Berlin in 2015.  

She is currently the China editor for Poetry International.

© Poetry International

Selected bibliography

Poetry
Selected Poems of Ming Di, Yangtze Art and Literature, China, 2010
River Merchant's Wife, Marick Press, USA, 2012
Luna fracturada, Valparaiso Ediciones, Spain, 2014
Histoire de famille, Transignum, France, 2015
Livre des sept vies, Recours Au Poème Éditeurs, France, 2015

Translations
The Writer as Migrant – Essays by Ha Jin, Linking Publishing, Taiwan, 2010
Missed Time – Poems by Ha Jin, Linking Publishing, Taiwan, 2011
Dancing in Odessa – Poems & Essays by Ilya Kaminsky, Shanghai Wenyi, China, 2013
Book of Crane – Poems by Zang Di, co-translator, Vagabond Press, Australia, 2015
Empty Chairs – Poems by Liu Xia, co-translator, Graywolf Press, USA, 2015



Fuentes:

Revista Luvina:

https://luvina.com.mx/foros/index.php?option=com_content&task=view&id=1233&Itemid=56

Poetryinternational

http://www.poetryinternationalweb.net/pi/site/poet/item/27174/14/Ming-Di

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Arte y realidad en la publicidad

En la ficción se refugian los instantes más profundos en la historia de los seres humanos, dónde lo único que encuentran parecido a su destino último, a su fin, es el amor, ese pulso que salva o condena al destino más que a la mera descición de vivir, hacia dónde vamos, a dónde pertenecemos, nos subyugamos por amor:

" … lo esencial de la afirmación de que incluso si llegara a tener todo el conocimiento, sin amor no sería nada, no es meramente que con amor, sea algo. Con amor, también soy nada, si así puede decirse, una nada humildemente consciente de sí, una nada que se enriquece por paradoja por el conocimiento mismo de su carencia. Sólo un ser menesteroso, vulnerable es capaz de amor: el misterio final del amor es así que la falta de completitud  es en cierto sentido más alta que la completitud. Por un lado, sólo un ser imperfecto, menesteroso, ama: amamos porque no sabemos todo."





Slavoj Zizek. El frágil absoluto. Editorial Pre-textos, nro. 579, pág. 190 y 191

sábado, 4 de noviembre de 2017

Gusto di autunno




 ¿Cómo es posible, tras las primeras arrugas, encontrar sentido a la vida sin volverse loca?

Sabor de otoño

La tarde es frágil y yo caigo junto con ella,
la luz disuelve el miedo,
en el medio de las horas que pasan,
me acribillan segundo a segundo
con esperanzas y dudas,
los recuerdos y los sueños;
aire fresco me embriaga
y el vino de otoño
me termina de arrugar la cara,
gota a gota:
el placer encavado entre las uvas
dulce dolor vívido.

martes, 31 de octubre de 2017

La Ida.




La Ida.


"El periodo actual es de aquéllos en que en que todo lo que normalmente parece constituir una razón para vivir se desvanece, en que, bajo pena de perderse en la confusión o en la inconsciencia, se debe replantearlo todo" Simone Weil. Reflexiones sobre la libertad.


¿Y después?
Al cerrar la puerta del convento.
Saliste a la vida con una maleta llena de dudas,
años después encontraste la razón
que la Vida escrita por el hombre
te decía que debías continuar
y en el calor del sueño descubriste
que después no había más,
la Vida que te tocó vivir
es un conjunto de trámites
una oración y una ecuación
tienen ambas algo de místico, de milagroso.
La respuesta siempre está ahí. Ya Es.
¿Cuál es la diferencia entre rezar o despejar una incógnita?
¿entre creer en la libertad y la realidad?
¿A dónde vas? Este camino lo elegiste,
ahora debes continuar,
 aunque nunca llegues al final de la recta,
incluso ya la pasaste y
no te diste cuenta.
¿Y después?
La cárcel de otro cuerpo te someterá,
la cárcel de tu cuerpo es un peso que debes soportar sola,
la cárcel de otro cuerpo crecerá detro de ti.
La vida da a luz a la muerte.
tu herida es la única que puede sanarte.
Sigue sola tu camino.
El convento cambia tus hábitos por otros,
sacramentos, canciones, la herencia de sangre,
derramada por la ceguera de los animales.
Eso es todo.
Después ya no hay nada.
La vida sigue.



lunes, 18 de septiembre de 2017

Sostener el vacío, con la duda

Me sube en espuma a la garganta la marea, las velas me llevan al fondo del asunto.

*

Hay un vacío. Que siento que no se llena, y busco en charlas con desconocidos
imaginar tu presencia
quién eres y a dónde vas
con quién juegas a vivir ahora
con quién apuestas amar
y hacer que valga la pena.

Este poema lleva tu nombre
aunque no lo diga, y entre las palabras
su intención]
ocultan algo más que un secreto,
una duda.

Aquel nombre con que te recuerdo son todos y ninguno
es como leer con los ojos cerrados
tarea de ciegos, consuelo de inocentes]
osea, sentir y ya.

Eso es sostener el vacío, no es retener aire en el pecho,
es perder la consciencia de ser y vivir
sin estar, pararse frente al pabellón de fusilamiento
y dejarse arrasar por las emociones,
sentir todo. Poder sentir todavía es lo que me salva. ¿Aún tengo tiempo?

martes, 23 de mayo de 2017

Miento

Todo este tiempo he pretendido ser feliz,
miento.
¿Dónde está la pregunta?
¿Hay una pregunta acaso?
El mantra de cada mañana
es apagar la alarma del reloj,
y resignarse a seguir.
Despertar, sonreír. Lo lograste, una vez más.
Ahí hay un motivo para seguir, míralo.
Matar la incertidumbre con paz.
Sostener el silencio, la boca cerrada.
Sostener los recuerdos, los ojos cerrados.
Dejar ir los anhelos, soñar despierto.
Distancia:
Algo te hace falta
que me hace falta a mi también.
Todo este tiempo he pretendido ser feliz.
Miento.
Todo este tiempo hemos pretendido ser felices.
Y tal vez sí lo fuimos.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Deseo de la memoria

Acabo de terminar de ver por no se si última vez Eternal Sunshine of Spotless Mind, y la frase de Joel, sobre pasar tanto tiempo junto a alguien que al final te parece un desconocido...cambiamos y no nos damos cuenta cambian los otros y no nos damos cuenta, pero cada uno a su ritmo, porque lo que en realidad cambia es nuestra percepción del otro, por qué buscar algo más en otra persona, eso que nos falta a nosotros y ni si quiera sabemos qué es. Creo que los últimos años, al menos en mi generación, al menos en los círculos que frecuento las personas intentan darle un sentido diferente al concepto de amor.

 Deleuze lo intentó desde un punto de vista filosófico con el Anti Edipe, EL DESEO. El móvil de la máquina cambiante. En mis caso intento,a hora de switchear la idea de lo que el amor es para mi, si es posible amar de nuevo y de una menera distinta, sí lo hice, y término precozmente, tal vez eso es algo parecido al  amor. Pero el amor que regresa, o él que regresa e intentas convencerte de nuevo de que eso es amor también. Veo distintas parejas, una ruleta rusa interminable donde uno de los dos es el que termina llorando más, ofreciendo más, no se puede dar lo que no tenermos, y todavía nos aferramos a la idea de que alguien más allá afuera será la siguiente bala.

Me incluyo en el nos porque aún no sé lo que me depare, intenté adaptarme a las reglas del juego de las relaciones actuales. Relaciones sentimentales, mucho cuidado, súper condón mental. Relaciones sexuales, no importa, es el cuerpo es el impulso de la máquina que desea, que satisface, se vacía y se va. Pero ese frío que te traspasa las costillas cuando sabes que es algo que va más allá del ego, que va más allá del deseo es una quimera que cuesta mucho trabajo alimentar. No hay dolor más grande además del que te amen y no corresponder, que intentar dejar de amar a alguien por decisión propia. "Tal vez me hace falta más práctica", me pregunto, pero cuántas parejas debo tener para ya no tener ningún remordimiento de que dejé ir quizá la oportunidad del siempre en el jamás. Ser para Ello, o no serlo para Ello.

 LA idea de la muerte y su fin como última presencia para otros es algo que os asusta y nos lleva a la vez a la idea de la inmediatez como un fluir hedonista de nuestro cuerpo, de nuestra biología, estamos sujetos a leyes naturales a nuestra conveniencia, aunque lo natural signifique también primitivo. Somos agresivos, intentamos el carpediem, pero en realidad sabemos que lo queremos, entre tanto juego de pregunta y respuesta se nos iría la vida, y terminaríamos con la última persona que amamos porque ya estaríamos muy cansados como para seguir. Es eso, el amor es sólo una cuestión de tiempo y un premio de consolación, hablando en el sentido de encontrar un compañero entre varios. eso me parece terriblemente patético. Y sin embargo, si esperas algo más allá de la vida, más allá de lo terrenal, donde el espíritu, y la circunstancia sólo sean vehículos de algo más allá de la  muerte y miras ese microcosmos egoísta de el alma gemela, de tu otra parte te tildan de loco, te miran raro como  si tu fueras un enfermo, y sí, todos lo estamos (Anne Sexton: Love, that red disease) hay tantas perspectivas como conveniencias queramos. Sufjan Stevens lo sabe.


Somos vehículos del deseo y estamos sometidos a un orden histórico, social, geográfico y de género.
Faltan nuevas formas de amar, falta darle otro sentido a la amor, o quizá sólo falta aceptarlo como es, así tal cruel, en el número del nos infinito que siguen propagando y predicando en las habitaciones vacías de los moteles, en los atrios de las iglesias, en las canciones de la radio, en las novelas, en los poemas. Yo por mi parte busco algo más sublime que un lapso de tiempo, una fecha de aniversario, regalos costosos, planes conjuntos  y una foto gemela de perfil en Facebook. ¿Es cuestión de suerte? Ni caridad ni recompensa, sólo eso que te hace doler y disfrutar en un lugar que no está en tu cuerpo, ni en este tiempo, ni en este espacio.